Especuladores de dominios
Se te ha ocurrido una idea brillante, una empresa, una web, un concepto, una plataforma de cualquier tipo que crees que podría tener grandes posibilidades, buscas un nombre acorde a la filosofofía de tu proyecto, vas a registrar el dominio y… el puto dominio y varias de sus variantes están registrados, tratas de acceder a ellos con tu navegador y no llevan a ninguna página. Algún listo pensó que el nombre que acaba de ocurrírsete es bueno y puede tener cierto valor, así que se dedicó a regitrarlo, estos y otros a mansalva, por si algún dia alguien decide que el nombre es demasiado bueno y le compensa hacerle una buena oferta y compráselo.
Y así está internet, millones de dominios registrados que no alojan web alguna. Al principio esta práctica hacía cierta gracia, y a menudo aparecían noticias en la prensa de alguna empresa que se querellaba con algún chaval por haberle “robado” el nombre de dominio. Ahora la situación ya no gusta tanto, y ya pasó la época en la que se ofrecían cantidades millonarias por buenos nombres de dominio.
Se me ha dado el caso de clientes que han tenido que cambiar el nombre de sus marcas y proyectos por no encontrar el dominio adecuado, y que además han tenido que conformarse con un nombre de dominio bastante largo por que expresiones más simples estaban ya registradas.
Quizás esta es la razón por la que muchas de las webs que surgen y triunfan en los últimos tiempos tienen nombres absurdos e inventados (twitter, issuu, balumba, tuenti…), por que gran parte de los dominios relativamente cortos y con cierto sentido ya están registrados, sin otro fin más que el de esperar a que un posible comprador haga una buena oferta por ellos. Son los especuladores de dominios.
¿Deberíamos dejar las cosas como están?, ¿pensar en que todo el mundo tiene derecho a registrar la cantidad de dominios que quieran que para eso los pagan?, ¿o deberíamos penalizar de algún modo a aquellos que registran dominios y no le dan ningún uso?.